Por José Omar Tinajero Morales Especialista en Turismo Religioso Una de las manifestaciones más representativas de la religiosidad popular en México, tuvo su origen en la etapa novohispana y originalmente fue una valiosa herramienta para lograr la evangelización y la catequesis. La idea era promover dos aspectos fundamentales: la filosofía de la Cruz y la devoción a la Virgen María en su advocación, de los Dolores. Los altares de Dolores son actualmente elementos importantes del patrimonio cultural intangible fomentando la historia, la identidad y la religiosidad. A la vez puede representar una interesante opción para desarrollar el turismo religioso. En el Evangelio se menciona el pasaje cuando san José y la Virgen iba a presentar al niño al templo y al rito de la purificación de María. Em ese contexto un hombre llamado Simeón tomó en sus brazos al Niño Dios y profetizó que traería división en el pueblo y una daga atravesaría el corazó...